jueves, 8 de diciembre de 2011

Clase business por la vía rápida - Viajes de Negocios






Más del 50% de los pasajeros de trenes de alta velocidad de Renfe son viajeros de negocios. El tren de alta velocidad gana terreno al avión, sobre todo entre los viajeros de negocios. La puntualidad, la comodidad y, sobre todo, los servicios de que dispone el viajero y que le permiten estar permanentemente conectado y seguir trabajando, se imponen a los vuelosen viajes de hasta tres horas de duración. Pero el incremento de la velocidad de los trenes y la adaptación de los servicios a los viajeros business aventuran que la tendencia se incrementará en los próximos años. En España, según Renfe, la cuota de viajeros de negocios en las rutas de alta velocidad ya supera a la de viajeros de ocio, con un 50,6% del total de billetes servidos, lo que supone
más de 8 millones de personas.
El servicio AVE entre Barcelona y Madrid tiene una cuota de mercado de la ruta del 46% frente al 54% del avión. Pero el ejemplo de rutas que funcionan desde hace años ilustra que seguirán
creciendo y que, en muchos casos se impondrán al avión de manera aplastante. En la ruta París-Lyon, el tren alcanza una cuota del 94%; en la Amsterdam-Bruselas, un 72%, y en la Londres-París, un 56%. “Para los viajeros de negocios, el tren de alta velocidad resulta muy competitivo hasta una distancia de unos 650 kilómetros o el equivalente a un trayecto de una duración aproximada de entre tres y cuatro horas”, asegura Thomas Drexler, director de ferrocarril de Amadeus, primer proveedor mundial de sistemas para empresas turísticas.
“La gran ventaja del tren es que te permite seguir activo, conectado y descansado. Puedes hasta celebrar reuniones y, además, puedes moverte, comer o tomar un buen café. “Muchos de nuestros clientes nos piden reservar los cuatro asientos alrededor de una mesa para adelantar materia en las reuniones”, explica
Michel Durrieu, presidente de Gebta España y Europa y miembro del comité ejecutivo de Carlson Wagonlit Travel España (CWT).
Actualmente, en Europa, operan 6.637 kilómetros de vías de alta velocidad, hay otros 2.427 en construcción y 8.700 más firmados para ser construidos los próximos años, según datos de la Asociación Internacional de Ferrocarriles.
La asociación estima que en el 2025 habrá cerca de 18.000 kilómetros de vía rápida. “Para España –con 2.056 kilómetros operativos y 1.770 en construcción– la conexión con Europa va a ser clave, especialmente para Barcelona”, asegura Durrieu. La concentración de un aeropuerto internacional, un gran puerto de cruceros y vía directa desde el sur de Francia y norte de Italia creará, según el presidente de Gebta, una atracción económica y empresarial muy atractiva, sobre todo para las relaciones con Francia.
El avance del tren parece imparable, aunque las compañías todavía tienen que salvar cuestiones
de vital importancia. Primero: el precio. “Uno de los principales problemas que podría hacer que los viajeros descarten el tren de alta velocidad es su coste, dado que un billete suele ser más caro que el de una aerolínea de bajo coste para la misma ruta”, afirma Thomas Drexler, de Amadeus.
En segundo lugar, la integración de la venta de billetes de tren en un sistema compatible con el de la venta de vuelos de avión. En este sentido, la comisión de Competencia de la Unión Europea, a instancias de Gebta, emitió recientemente un comunicado en el que advierte que vigila estrechamente las restricciones en las ventas de billetes de tren a las
agencias por la incompatibilidad de sistemas.


La Vanguardia (4/12/2011) - Aintzane Gastesi

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